El consumo de alcohol y otras drogas es una práctica que puede poner en riesgo la integridad física, sexual y emocional de las personas, dado que pueden tener un efecto desinhibidor, provocar confusión y/o dificultad para apreciar las consecuencias reales de ciertos actos. De esta manera, su consumo puede facilitar muchas veces conductas sexuales de riesgo para infectarse con Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).
Además, mientras más joven sea la persona al iniciar su consumo, más probabilidades tiene de llegar a generar una adicción a las mismas. |